Bajo la misma luz plantea un recorrido visual y sensorial en torno al verano, entendido no únicamente
como una estación del año, sino como una forma particular de habitar el tiempo. La exposición reúne
obras que transitan por distintos momentos de una misma atmósfera: desde la luminosidad abierta del día,
asociada a la playa, al calor, al cuerpo y al paisaje, hasta la densidad emocional de la noche, donde
aparecen escenas más festivas, colores oscuros y una energía distinta, más íntima y vibrante.
El título hace referencia a ese elemento común que une todas las piezas: la luz. Una luz que no se
mantiene siempre igual, pero que atraviesa toda la exposición como una presencia compartida. En algunas
obras se manifiesta de manera clara, solar y expansiva; en otras, se vuelve tenue, artificial, nocturna o casi
simbólica. Bajo esa transformación, las obras dialogan entre sí y construyen una lectura continua del
verano: desde la quietud del día hasta la intensidad de la noche.
La exposición propone así una mirada sobre el verano como territorio de contrastes. Hay descanso y
movimiento, contemplación y celebración, exterioridad e intimidad. Las escenas de playa, los ambientes
festivos y las obras de tonalidades más oscuras forman parte de una misma experiencia emocional, donde
cada pieza parece capturar un instante distinto bajo una luz compartida. Bajo la misma luz invita al
espectador a recorrer ese cambio de clima, de ritmo y de sensación, como si atravesara un mismo día de
verano desde su primera claridad hasta su última sombra.

















