Es una artista formada en arquitectura y criada en un entorno familiar de arquitectos, algo que ha marcado profundamente su manera de entender el espacio, la forma y el equilibrio.
Su obra nace de la observación y de los viajes: en cada lugar recopila sensaciones, bocetos y pensamientos en un cuaderno que, al volver al estudia, se transforman en color y gesto sobre el lienzo.
Cada pintura combina análisis y espontaneidad. Comienza con una primera capa en acrílico, el itinerario estático, que representa el recuerdo más cercano a una imagen o un lugar. Sobre esa base incorpora trazos en pastel —su itinerario dinámico—, una caligrafía emocional que completa la obra con movimiento y profundidad.
Busca equilibrar técnica y emoción para crear composiciones llenas de luz, donde el color es siempre el protagonista. Cada pieza refleja un proceso cuidado y personal, una manera de transmitir calma, movimiento y equilibrio a través del color.





