Su obra “supone un intento de hibridar y armonizar cuerpo, objeto y pensamiento”; afirma el artista: “El título de la exposición está tomado del término en latín aequilibrium, pues todas las piezas comparten la idea de fragilidad asociada al desequilibrio. Así, tanto los cuerpos, personajes y cabezas luchan por mantener la posición, el equilibrio, tanto en la postura que describen como en la mente”. De este modo, aparecen sus amolachadas, equilibristas, bailarinas, orejudas… figuras o más bien “figurines” -como él se refiere a gran parte de estas piezas al mostrar un intenso vínculo con el mundo de la moda- que tratan de mantenerse estables tanto en su postura corporal como a través de la meditación, con sus característicos párpados cerrados, en el frágil discurrir de la vida.
El artista, asentado en Galicia tras su experiencia berlinesa, muestra a través de estas nuevas figuras una evolución, de tal forma que los cuerpos adquieren sorprendentes formas orgánicas, que remiten a elementos de la naturaleza propios del entorno en el que vive y a elementos hinchables -el aire es fundamental en su obra-, y asimismo geométricas, de modo que abarca una visión múltiple a nivel formal en unas piezas que se alejan de los patrones establecidos para invitarnos a adentrarnos en su personal universo artístico de acento surrealista.
A nivel técnico, en esta ocasión se ha centrado principalmente en la cerámica para la realización de las figuras -técnica que vive un auténtico boom como medio para alcanzar la relajación a través de la meditación táctil- y posteriormente les aplica esmaltes,bacrílicos, ceras, óxidos y otros materiales.





